23 de noviembre de 2009

Cultura para fieras: Los tiburones y el cáncer

Como tristemente sabemos, el cáncer es una de las principales causas de muerte entre la población humana. Esta enfermedad consiste en la degeneración del material genético de una célula, lo que da lugar a que las células que descienden de ella crezcan y se reproduzcan a un ritmo anormal, muy por encima del ritmo de una célula sana. El crecimiento descontrolado y masivo de las células tumorales puede desembocar en una metástasis (etapa final del cáncer), en la cual las células se extienden por todo el organismo, causando la muerte al mismo.

Durante casi un siglo se lleva luchando contra este mal, pero hasta el momento ningún fármaco parece ser efectivo. En una búsqueda desesperada de un remedio, se observó algo que hasta entonces había pasado inadvertido: de los miles de tiburones capturados solamente unos cuantos presentaban algún tipo de tumor.

Al hecho que los tiburones no desarrollasen cáncer había que encontrarle una explicación, por lo que se iniciaron investigaciones al respecto. Coincidió que en esa época (de 1970) se estaba intentando desarrollar un fármaco a base de cartílago bovino, ya que se creía impedía el crecimiento del tumor. La gran cantidad de cartílago presente en el tiburón llevó a algunos a pensar que ésta era la causa por la cual los tiburones no desarrollaban cáncer. Esto se debe -según el estudio- a que los tumores de por sí solos no crecen si no están regados por unos vasos sanguíneos que ellos mismos crean. A este proceso se le llama angiogénesis.

Ya que el cartílago no está atravesado por vasos sanguíneos, se supuso que contenían determinadas substancias que impedían la angiogénesis (también conocida como vascularización). Tras años de estudio y experimentos en ratones se observó que así era: el cartílago parecía impedir la angiogénesis. Además se siguió experimentado con los tiburones, y por más que se los expuso a substancias cancerígenas, la mayoría no enfermó. Eso hizo creer que el cartílago era la solución del problema.

Pocos meses después, comunidades médicas y científicas desaconsejaron el uso de éste ya que, si bien no era tóxico, si era muy caro y podía producir algunos daños en el estómago. Dichas autoridades hicieron experimentos en los cuales demostraron que a grupos de pacientes a los cuales se les daban píldoras de cartílago de tiburón no mejoraban y la enfermedad continuaba en marcha. Por otro lado, algunas entidades científicas no niegan la eficacia de el cartílago como un mecanismo que neutralice parcialmente la vascularización, si éste es aplicado por vía intravenosa, cerca del foco del tumor.

Abrazos fieros para todos.

2 comentarios:

Oso paciente dijo...

No me hagas mucho caso, pero creo recordar que la película "Deep Blue Sea" empezaba con una trama parecida. Pero bueno, espero que la gente no se vuelva loca demandando cartílago de tiburón, ya que supondría una excusa más para seguir capturándolos sin control.

Me convierto en fiel seguidor, jeje, me gustan mucho las historias de tus erizos.

Un abrazo

Sanchete dijo...

Jaja la verdad es que no he visto esa película, pero todo puede ser. Gracias por tu interés :)

Un saludo!