24 de noviembre de 2009

Cultura para fieras: La verdad sobre los circos

A todos nos gustan los circos, a mi de pequeño me encantaban. Cada año venía a Ibiza el famoso "Circo Williams", y todos los niños deseábamos asistir para ver a los payasos, comer palomitas, admirar a los trapecistas... Y sobretodo, queríamos ver animales que normalmente no veíamos.

Pero uno va creciendo, y con el crecen sus inquietudes intelectuales. Y como bien sabéis todos, no es oro todo lo que reluce:

El colorido y la parafernalia de los circos distrae la atención sobre el maltrato y abuso de los animales que mantienen cautivos. A pesar de que muchos niños sueñan con poder unirse a un circo, sus animales darían lo que no tienen para poder escapar de éstos.
Si salieran a la luz las atrocidades que se llevan a cabo con los animales en los circos, como las formas de captura, entrenamiento, y “retiro”, inmediatamente perderían todo atractivo.

El transporte de los animales, una TORTURA sin igual:


Algunos de los circos más importantes viajan durante aproximadamente 48 semanas al año (recordad que el año sólo tiene 52 semanas), necesario para que el espectáculo pueda cubrir enormes distancias. La programación de los circos está pensada para maximizar la cantidad de espectáculos e incrementar los beneficios, no para aliviar el sufrimiento de los animales. En verano, algunos circos viajan a zonas de altas temperaturas en busca de público, obligando a los animales a padecer calores extremos dentro de los vehículos de transporte. Lo mismo ocurre en invierno con las zonas de bajas temperaturas.

Como muchos hemos visto en la tele o incluso por la calle, los animales son transportados en camiones o trenes. Los tigres viajan en jaulas, tan pequeñas, que no pueden a penas ni moverse. En estas jaulas deben comer, dormir y defecar hasta llegar a destino.

Sin fondos, no hay diversión:

La mayoría de los circos no cuenta con suficiente dinero, por lo que los animales no suelen recibir los cuidados necesarios. Los animales de circo, que en su gran mayoría son muy activos por naturaleza, son forzados a pasar la mayor parte de sus vidas en pequeñas jaulas y únicamente son sacados por períodos de tiempo cortos, para actuar.

El Acta de Bienestar Animal (AWA) exige que los animales enjaulados tengan espacio suficiente para poder estar parados y voltearse. Ni siquiera estas facilidades básicas se cumplen. En sólo un año, los circos Ringling Bros y Barnum & Bailey, fueron denunciados 65 veces por violaciones al Acta de Bienestar Animal.

Un defensor de los animales, que trabajó encubierto en un circo, se sorprendió al descubrir que durante las giras, los animales ni siquiera recibían la cantidad de agua suficiente.

En sus giras, los circos pueden visitar alrededor de 150 ciudades en un año, y una provisión de agua limpia no siempre se encuentra en cada localidad. Como resultado, se limita el agua a los animales, y la limpieza de éstos y sus jaulas se posterga, actuando contra aquellos animales, como los elefantes, que les gusta bañarse (y así lo hacen en libertad) muy seguido. La comida, al igual que el agua, también es limitada.

Y no hay ni que decir que durante el período en el que los circos están fuera de temporada, los animales son mantenidos en las mismas jaulas donde son transportados o dentro de los camiones. Muy pocos circos tienen los recursos o la voluntad de poner dinero en refugios para estos animales, debido a que este tiempo de descanso es muy corto. Este confinamiento provoca en los animales graves daños tanto físicos como psicológicos.

Adiestramiento de los animales:

El castigo físico viene siendo desde hace mucho tiempo el método clásico de entrenamiento. Algunas especies se adecuan de forma más lenta al ritmo de entrenamiento, por lo que sufren de un gran stress durante las prácticas. Algunos animales son drogados para volverlos más maleables, mientras que a otros se les quitan los dientes.

Un empleado del circo Ringling Bros, dió su testimonio de cómo el circo había tratado a uno de sus animales: “era una dulce osa color café que nunca había lastimado a nadie, pero tenía problemas manteniendo el equilibrio en la cuerda floja. En consecuencia, solía recibir tremendos golpes que le propinaban los entrenadores con varas de metal, mientras sangraba y gritaba. Se volvió tan neurótica que constantemente golpeaba su cabeza contra los barrotes de su jaula. Terminó muriendo.”

Un reportero del periódico Hudson News, quien viajó con Ringling bros, escribió un artículo sobre el entrenamiento de un chimpancé. Este decía: “..era repetidamente golpeado con un palo muy pesado. Los golpes podían escucharse desde afuera del predio, y los gritos de éste desde más
lejos aún.


Los trucos que los animales son forzados a ejecutar, como osos balanceándose en pelotas, monos manejando motocicletas, y elefantes parándose sobre sus patas traseras, son físicamente incómodos y totalmente anti naturales. Las herramientas utilizadas en los entrenamientos, como látigos, collares de ahorque, y ganchos de metal, confirman esta teoría. Este tipo de actos no educan al público sobre el comportamiento natural de los animales. En el circo sólo se muestra a los animales como feroces o estúpidos.

Las revanchas:

Cada vez que tiene la oportunidad, los animales de los circos muestran su opinión del cautiverio. En 1994 un elefante africano escapó en Hawaii, matando a su entrenador e hiriendo a varias personas antes de morir baleado por la policía local. Cinco días antes otro elefante del mismo circo lastimó a ocho niños y sus padres al derribar una cerca que separaba al público de la arena. También en 1994 un elefante asiático del circo Jordan atropelló a su entrenador y lo pisó mientras paseaba a dos niños en su lomo. En mayo de 1993, un entrenador del circo Ringling Bros murió debido a los daños internos provocados luego de que un elefante lo tiró al suelo y se paró sobre su pecho. De hecho, desde 1990, por lo menos 11 personas han muerto y varias otras han sido lastimadas por elefantes mantenidos en cautiverio.

El oficial Blaine Doyle, quien tuvo que disparar 47 veces contra un elefante que había escapado mientras paseaba 3 niños, reconoce: “creo que estos animales están tratando de decir que los zoológicos y los circos no son lo que Dios dispuso para ellos”.

¿Y después... que?


Cuando los animales ya no sirven para “actuar”, son confinados en jaulas, vendidos a otros circos, a zoológicos, a cotos de caza privados, como carne “exótica” y hasta a laboratorios para experimentar con ellos. Por lo general terminan sus días de la misma forma en que transcurrieron siempre, con dolor y miseria.

Entonces, ¿todos los circos son malos?

¡Por supuesto que no! Existen circos que son divertidos y no promueven el abuso de los animales. Estos circos sin animales ofrecen un maravilloso espectáculo para la familia, llenos de suspenso y entretenimiento, pero más importante, sin sufrimiento animal.

Abrazos fieros para todos.

2 comentarios:

Oso paciente dijo...

Comparto totalmente tu opinión, de pequeño me encantaba el circo, pero a medida que creces y conoces las condiciones en las que están los animales, te desilusionas. No soy totalmente partidario de tener encerrado a un animal (con esto se podría hacer un debate muy extenso), pero ya que lo tienes, has de preocuparte por ofrecerle el mayor bienestar que puedas, sino no lo tengas. Pero claro, ese tipo de gente solo ve a los animales como una serie de números, y solo se preocupan de que la mayor cantidad de esos números lleguen a sus bolsillos.

Anónimo dijo...

Habria que prohibir al Circo Williams ya que maltratan a sus animales