25 de febrero de 2010

La extinción de los mamuts


Aún quedan muchos misterios de nuestro planeta por resolver, y aun que es cierto que los científicos suelen desvelarnos los minuciosos secretos de la naturaleza, el misterio de la extinción de los mamuts y los mastodontes sigue siendo un tema pendiente.

La especie.

Los Mamuts eran animales gigantescos, tenían un tamaño normalmente superior al de un elefante africano. Su cabeza era proporcionalmente más grande que la de los paquidermos actuales, y estaba defendida por unos colosales y curvados colmillos. Las orejas eran considerablemente pequeñas, y quizás su rasgo más característico sea su espesísima capa de pelo, de color pardo oscuro o negro, que los cubría y defendía del frío glacial.

Los hechos.

Fue hace aproximadamente unos 14.800 años cuando empezó la decadencia de ejemplares como los mamuts, los mastodontes, los canguros gigantes y otras especies, esta etapa concluyó con la desaparición total apenas mil años después.

Teorías.

Es imposible que los humanos de la época, los cazadores prehistóricos, tengan nada que ver con su extinción puesto que cuando llegaron esos animales ya se veían afectados por un mal desconocido, aun que si es cierto que les daban caza. Algunos hablan de que los cambios radicales que se produjeron en su ecosistema pudieron comprometer la supervivencia de estos animales, pero tampoco resulta una teoría viable pues el cambio se produjo después de su desaparición, y tratar de culpar de ello al impacto de un meteorito hace 12.900 años sería absurdo ya que sería poco probable que éste afectara sólo a la megafauna. Entonces ¿por qué se extinguieron esos animales?

Otras teorías, mucho más firmes que las anteriores, hablan de un virus que pudo afectar letalmente a la población, propagándose a gran velocidad. Otra de las explicaciones más razonables tiene algo que ver con el cambio de las temperaturas, pero no de forma súbita sino por una serie de inviernos muy duros. Los mamuts eran animales migratorios que se desplazaban pausadamente hacia el sur en invierno, volviendo al norte en verano. Sus extravagantes colmillos curvados les servían como herramienta para raspar la superficie de la nieve y dejar así la hierba y los líquenes a la vista, quizá un exceso de frío les dificultó la tarea de rascar el suelo a la profundidad suficiente para encontrar alimento. Un misterio que dudo que el hombre sea capaz de resolver.

Abrazos fieros para todos.

2 comentarios:

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